Un juzgado no israelí imputa a Nines Maestro por solidaridad con Palestina

OPINION · PUNTO Y SEGUIDO

Nazanín Armanian

1 OCTUBRE 2019

La activista Nines Maestro imputada por un presunto delito de financiación del terrorismo en Palestina.
La activista Nines Maestro imputada por un presunto delito de financiación del terrorismo en Palestina.

3 de junio del 2014: un misil israelí ataca una escuela-refugio de la UNRWA en Gaza, que albergaba al menos 3000 desplazados, dejando decenas de muertos y heridos.

16 de julio, cuatro niños son asesinados en la playa de Gaza, por un proyectil “inteligente” disparada por la Armada de Israel mientras jugaban en la arena.

Y así, durante 50 largos días y noches, la aviación israelí mascaró a 1.563 civiles, de ellos 538 menores de edad, según datos de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios en los Territorios Palestinos Ocupados, y que para Unicef era “como si hubieran matado a 200.000 niños en EEUU”: otros 370.000 menores necesitaron ayuda psicológica urgente que nunca recibieron. Aquella carnicería que tenía 11 objetivos y una bandera falsa, destruyó cientos de vivienda con las familias dentro, hospitales, mezquitas, la planta de electricidad, la depuradora de agua, causando, como aseguraba Amnistía Internacional, severos problemas al abastecimiento de agua, tratamiento de aguas residuales y suministro electricidad a los hospitales. Crímenes de guerra cometidos por un régimen teocrático colonialista que goza de una absoluta impunidad en su estrategia del genocidio de un pueblo desarmado. El documental “Gaza”, premiado con un Goya refleja la verdad sobre el terrorismo y sus víctimas.

Entre el 2000 y 2018 Israel ha matado a cerca de 9.500 palestinos. En julio del 2017, Tel Aviv decidió un nuevo “castigo colectivo” ilegal a dos millones de gazatíes, que ya sufrían continuos bombardeos y un abuso cotidiano con el bloqueo sobre la alimentación  y las medicinas: sólo podían tener luz durante unas horas al día, lo cual afectó a los bancos de sangre, la vida de los recién nacidos en las incubadoras, los enfermos de cáncer, los pacientes en diálisis, a las neveras, ascensores, depuradoras de agua, a la higiene personal de los ciudadanos y sobre todo a su agricultura. Un ejemplo del “pogromo palestino” ha sido, por ejemplo, que los soldados de ocupación impidiesen a Rula Ashtiya, a punto de dar a luz llegar a un ambulatorio. Lo hizo tirada en el suelo y ante las miradas indecentes de aquellos hombres armados. El bebé murió y sólo entonces le dejaron ir a pie al hospital en Nablus, con su hijo muerto en los brazos: es la punta de Iceberg de un exterminio organizado, silenciado por los presentadores de los telediarios que en cambio nos “informan” de las corridas de toros o del accidente de una avioneta en EEUU y la muerte de sus dos pasajeros.

En 2019, durante la “Gran marcha de retorno” de los palestinos, celebrada entre los meses de marzo y el agosto, Israel mató a 167 personas e hirió a 18.000, cientos de ellos niños entre 6 y 15años. Del lado israelí hubo un soldado muerto y unos veinte heridos.

Una incomprensible acusación

Fue en este contexto que decenas de miles de personas en todo el mundo se volcaron en 2014 en enviar ayuda humanitaria a los gazatíes, entre ellos y desde España, la Red Roja a la que pertenece la dirigente comunista y ex diputada de Izquierda Unida Ángeles Maestro, que abrió una cuenta bancaria, con sus compañeras María B. y Beatriz T. a título de “autorizadas”. Recaudaron unos 8000 euros que entregaron a la histórica activista palestina del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) y la Autoridad Palestina.

En vez de ser homenajeadas por su profundo sentido de solidaridad activa, las tres han sido denunciadas el marzo de 2017 por una estadounidense miembro de Lawfare Project, una red que defiende «los derechos civiles y humanos del pueblo judío»,” y por la Asociación Cultural Judía de Ibiza que hacen de “acusación particular, y por ende, el juzgado número 6 de la Audiencia Nacional abre la causa contra las compañeras por «colaboración con organización terrorista”.

Unas observaciones:

  1. Que la ayuda recogida por la doctora Ángeles Maestro iba destinada a los hospitales de Gaza, y desconocía que el FPLP (fundado en 1967) estuviera considerada como una organización terrorista.
  2. Que el FPLP, desde el año 2002, esté en la lista terrorista de la UE y EEUU es una anomalía o error que Bruselas debe corregir, puesto que se trata de uno de los integrantes de la Organización para la Liberación Palestina (la OLP), que es reconocida por la ONU – que incluye a EEUU y Europa-, como la representante legítima del pueblo palestino. Y por la regla de las “propiedades de la igualdad”, la FPLP también es un representante legítimo del pueblo palestinos, que al igual que el Al Fatah de Yaser Arafat renunció años atrás de luchar para “desmantelar el estado de Israel”, llegando a reconocerlo.

Si el FPLP es terrorista, también lo son Leila Khaled, a quien el gobierno español concedió visado en 2017,  La Audiencia Nacional que autorizó su entrada al país, y el Ayuntamiento de Barcelona que le invitó para participar en el festival literario Literal, siendo aplaudida por cientos de personalidades y público español en su conferencia titulada “Revolución significa vida”. ¿Habría que arrestar a todos ellos por “colaborar con la organización terrorista? Khaled también visitó con total normalidad el Parlamento Europeo el mismo año.

Es del dominio público que en la conjura contra Siria, por ejemplo, el propio estado israelí presta apoyo al Frente al- Nusra, la sucursal de Al Qaeda, -quién afirma desear “borrar a Israel de la faz de la tierra”-, y Netanyahu hasta ha sacado fotos con uno de ellos ingresado en el hospital militar israelí de los Altos de Golán. ¿No está Al Qaeda acusado de perpetrar atentados en EEUU, Europa y el resto del mundo, matando a miles de personas? Según el ex director de la inteligencia militar israelí Amos Yadlin, los terroristas yihadistas “ofrecen algunas oportunidades estratégicas para Israel”. Pues, que también se acuse a Gilad Sharon, el hijo del Carnicero de Sabra y Shatila, que dijo en voz alta que “Israel debe aplastar toda Gaza como EEUU destruyó Hiroshima”, o a la diputada israelí Ayelet Shaked por decir que “habría que matar a todas las madres palestinas para que dejen de parir ‘pequeñas serpientes’”, ignorando que las ‘soluciones finales’ finalmente estallan en la cara de sus ideólogos. Según Edward Snowden, el ex funcionario de la CIA, el Estado Islámico fue fundado por el Mossad, EEUU y Reino Unido con el objetivo de crear un avispero que involucre a los estados musulmanes de la región, protegiendo a Israel.

Las tibias críticas de los aliados occidentales de Tel Aviv se centran en los asentamientos para no exigirle la desocupación o el levantamiento del bloqueo. Así hizo Obama antes de marcharse: se negó a exigir a Israel a cumplir la legalidad internacional y le asignó una ayuda militar de 38.000 millones de dólares.

Tiempos atrás, los presidentes de EEUU, temiendo un acercamiento de los países árabes a la Unión Soviética, intentaban contener a su “Estado no 51 en Oriente Próximo”: en 1956 después de la crisis de Suez, Dwight Eisenhower le amenazó con castigos económicos si no se retiraba del Sinaí; Gerard Ford en 1975 se negó a proporcionar más armas al Estado judío hasta completar su salida del territorio egipcio; Carter en 1977 le exigió evacuar El Líbano, y acudir a Camp David, si quería más bombas y misiles. Hoy el apoyo de EEUU a Israel es incondicional por 14 motivos.

El objetivo de la acusación

  • Criminalizar la defensa a los pueblos en su lucha contra el dominio de las potencias. Lucha considerada legitima por la propia Carta Fundacional de Naciones Unidas: “cualquier pueblo oprimido tiene derecho a rebelarse, incluso mediante la lucha armada”.
  • Enviar a estas activistas a la cárcel (pueden ser condenadas entre dos y diez años de prisión y multas por el triple de las cantidades enviadas) como castigo ejemplarizante y así evitar cualquier tipo de acción solidaria con el pueblo palestino.
  • Normalizar la presión ejercida por las organizaciones que hacen de “lobby“ para los países extranjeros. ¿Detendrán mañana a las familias españolas que acogen a los niños saharauis, porque el régimen de marruecos considera terrorista al Frente Polisario?

La “Plataforma de apoyo a Nines y a Palestina” cuenta con una web www.conninesporpalestina.org, y, un perfil de Twitter (@PNinesPalestina), para exigir al Juzgado N.º 6 de la Audiencia Nacional, el sobreseimiento de la causa y la absolución de Nines Maestro y del resto de acusadas.

Si un ser humano no se estremece ante el sufrimiento de otro, no se merece llamarse “ser humano”; y Nines y todas las personas solidarias son la expresión de la dignidad de este ser, que en un mundo de monstruos hacen, con su arriesgada labor diaria, que la utopía siga teniendo sentido.

Nines Maestro lleva su caso a la Eurocámara: la Audiencia Nacional le acusa de financiar el terrorismo por donar 8.300 euros a Palestina

La histórica activista, exdiputada de Izquierda Unida, se enfrenta a un juicio por entregar dinero a Leila Khaled, dirigente del FPLP, en Madrid

El juez García Castellón entiende que, como el FPLP está en la lista de organizaciones terroristas de la UE, Maestro ha financiado el terrorismo

Pero el listado tiene una trascendencia jurídica tan relativa como que Khaled recibió el dinero en España, se mueve por Europa y ha estado en el Parlamento Europeo

Andrés Gil

 – Corresponsal en Bruselas20/10/2019 – 21:29h

Reunión de Nines Maestro con eurodiputados, el 15 de octubre de 2019 en Bruselas.
Reunión de Nines Maestro con eurodiputados, el 15 de octubre de 2019 en Bruselas. ELDIARIO.ES

Leila Khaled es una histórica dirigente del Frente Popular de Liberación Palestina. Khaled viaja por Europa con relativa tranquilidad, en los últimos años ha estado en el Parlamento Europeo, en Grecia y en España, donde recibió una donación de 8.300 euros en mayo de 2017 (dinero recaudado entre 2014 y 2015).

Khaled había acudido a la feria del libro Literal, en la que colaboraba el Ayuntamiento de Barcelona. Luego viajó a Madrid, y se celebró un acto en el que Nines Maestro (Medina del Campo, 1952), exdiputada de IU y dirigente de la organización Red Roja, le entregó la cuestación para ayudar a reconstruir los desperfectos ocasionados por los bombardeos israelíes. Fueron 8.300 euros, entregados en mano, y que Khaled agradeció con una nota manuscrita.

Pues aquel gesto supone un acto de financiación del terrorismo, según el juez instructor de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón, quien admitió a trámite la denuncia de la organización Lawfare Project contra Maestro, titular de la cuenta corriente, y las otras dos compañeras que figuraban como autorizadas ante el banco. ¿Por qué? Porque Khaled, aunque se encontraba en España sin ningún tipo de restricción, pertenece al FPLP, organización incluida en la lista de la UE de entidades terroristas. El mismo FPLP que forma parte, junto Al Fatah, de la OLP, la histórica organización de Yasir Arafat, premio Nobel de la Paz en 1994.

Maestro, después de haber perdido todos los recursos en la Audiencia Nacional, está a la espera del juicio. Y, mientras tanto, ha acudido a Bruselas, al Parlamento Europeo, invitada por el eurodiputado de Unidas Podemos Miguel Urbán a presentar su caso: «Entre 2014 y 2015, en Red Roja decidimos, con ocasión de la invasión de Gaza por el Ejército israelí, reflejada en el documental Gaza, premiado en los Goya en 2019, poner una cuenta corriente en la web para que las personas pudieran hacer ingresos para el pueblo palestino. Se juntaron 5.300 euros con aportaciones modestas de gente modesta, que es la que nos rodea. Como es evidente que no se pueden hacer transferencias a Palestina y supimos que venía Leila Khaled a BCN para presentar una biografía sobre ella, fuimos a verla».

«Como el FPLP está en el listado europeo terrorista y ella es dirigente», explica Maestro, «la acusación es de financiación del terrorismo, delito tipificado por el que se piden penas de entre 2 y 10 años de cárcel, y una multa por el triple de lo entregado. Pero lo interesante es que ella ha venido al Parlamento Europeo, también fue a España en 2017, y hubo asociaciones israelíes que la denunciaron por terrorismo e intentaron que se impidiera su entrada en España. Pero la jueza Carmen Lamela estableció que Leila no tenía causa pendiente, ni perseguida ni buscada, por lo que podía entrar perfectamente en España».

En aquellos días, en una comunicación con The Jerusalem Post, un portavoz del Ministerio español de Exteriores afirmó que no se podía negar a Khaled su entrada en España: «El nombre de Khaled no está incluido en la lista de la UE de terroristas. Cuenta con un pasaporte jordano y ha recibido un visado Schengen, no concedido por España, que le permite viajar a España. El acto al que se refiere y al que ha sido invitada no tiene ningún apoyo político o institucional del Gobierno de España».

Maestro, que se ha reunido con representantes de Podemos, IU, el PNV, EH Bildu, Sinn Fein y la Francia Insumisa, entre otros, explica que después de declarar en la Audiencia Nacional el 5 de febrero, su abogada presentó documentación de la Autoridad Nacional Palestina «especificando que el dinero había sido destinado a reconstrucción de instalaciones sanitarias». A raíz de aquello, su abogada solicita el sobreseimiento, pero se lo deniegan porque «Red Roja practica la solidaridad internacionalista, y deciden abrir sumario ordinario».

El juez expone, en el auto al que tuvo acceso Europa Press, que «pese a la lógica versión exculpatoria de las investigadas en las declaraciones prestadas, existen suficientes indicios racionales de criminalidad en todos los casos» porque días antes de lanzar la primera recogida de fondos, Red Roja publicó en su web un comunicado en el que «ya se identificaba a Leila Khaled como miembro del FPLP, por lo que no podían desconocer a qué organización pertenecía».

A partir de ese momento, se pone en marcha la plataforma Con Nines Por Palestina, «con el BDS, sindicatos, organizaciones internacionalistas, la Internacional Judía Antisionista, porque pretendemos que no se cumpla el objetivo de amedrentar a la gente y que por la vía del miedo el silencio cubra todos los atropellos de Israel sobre el pueblo palestino».

La próxima decisión es abrir el juicio oral. «No hay plazo previsto, no hay concreción», explica Maestro, que lleva con el caso desde que le llegó a finales de enero la notificación del juzgado número 6: «Ellos llevaban tiempo investigando, desde 2016, y es la primera vez que se ha tomado una medida así por enviar fondos a palestina».

El próximo 26 de noviembre está convocado un acto de apoyo en el Teatro del Barrio, de Madrid, con Alberto San Juan, José Antonio Martín Pallín, Cristina Fallarás, la presidenta de la Asociación Libre de Abogados, Belén Caballero; el exconcejal de IU Carlos Sánchez Mato; la escritora iraní Nazanin Armanian y Héctor Grad, de la Red Judía Antisionista.

«Por un lado estoy tranquila y orgullosa», concluye Maestro, «porque estoy viendo que la gente de manera intuitiva entiende que la causa es justa. El enemigo del Estado de Israel es la comprensión de la gente de la calle de que la causa palestina es justa, el gran enemigo del Estado de Israel es su propia política. Es el gran enemigo que tiene el Estado de Israel, no nosotras. Tengo la tranquilidad y el orgullo de haber hecho lo que debía hacer».

Protestas antipalestinas en la Eurocámara

La visita de Nines Maestro al Parlamento Europeo ha venido seguida de una carta de protesta enviada por tres eurodiputados –Frédérique Ries, Renew Europe; Lukas Mandl, EPP; y Carmen Avrm, S&D– al presidente de la Eurocámara, David Sassoli. Los diputados, erróneamente, se dirigen a ella como exeurodiputada, cuando era la primera vez que entraba en las dependencias del Parlamento Europeo: lo que sí fue Maestro es diputada de IU en el Congreso en la legislatura 1989-1993. Además, pedían que se le negara la entrada por sus relaciones con Leila Khaled y el FPLP.

Esta no es la primera protesta de este tipo. En julio pasado, el Gobierno israelí protestó también por la visita al parlamento europeo de otros dos miembros del FPLP, en esta ocasión invitados por el eurodiputado de IU, Manu Pineda. 

L’internationalisme est-il du terrorisme?

Ángeles Maestro

Récemment, l’Audience nationale espagnole a inculpé deux collègues et moi-même du crime de financement du terrorisme. Les événements se sont déroulés en 2014 et 2015 lorsque, à l’occasion d’invasions brutales de Gaza par l’armée israélienne, avec de terribles conséquences de mort et de destruction, l’organisation politique Red Roja a décidé de demander des contributions financières pour aider le peuple palestinien à travers un compte courant installé sur son site web. Les faits sont les mêmes dont fait référence le documentaire «Gaza», qui a reçu le prix Goya au meilleur court-métrage documentaire en janvier dernier.

En juin dernier, la 6ème Cour de ladite Audience rejetait le non-lieu de notre affaire et une citation à comparaître ordinaire a été ouverte, soi-disant avoir trouvé «des signes suffisants de criminalité». Sa déclaration a eu lieu après la présentation par notre défense d’un document accréditant la destination finale des fonds : la reconstruction des installations sanitaires détruites lors des attaques.

L’argument de l’accusation, portée par l’organisation israélienne Lawfare Project, basée à New York, et acceptée par l’Audience Nationale comme indice de criminalité, était la remise de la première somme à la dirigeante palestinienne Leila Khaled, elle-même membre du Front populaire pour la libération de la Palestine (FPLP). La base en est que cette organisation figure depuis 2003 sur une liste européenne d’organisations terroristes, promue par les Etats-Unis à la suite des attentats perpétrés contre les Tours Jumelles en 2001.

Étant donné que cette liste n’a pas été reprise par aucune législation d’aucun État, rien n’empêche les représentants de cette organisation palestinienne d’agir librement dans l’UE. C’est ainsi que l’a reconnu en 2017 l’Audience Nationale qui, par l’intermédiaire de la juge Carmen Lamela, a rejeté la plainte des organisations israéliennes contre Leila Khaled elle-même et lui a permis d’entrer librement en Espagne. Ces organisations ont également accusé la Mairie de Barcelone, sponsor de la Foire littéraire dans laquelle la dirigeante palestinienne est finalement intervenu, des crimes «d’intégration dans une organisation terroriste, de collaboration avec une organisation terroriste, d’apologie et d’exaltation du terrorisme, de financement des activités terroristes, de détournement de fonds publics et de prévarication»1. Tout cela est fondé sur la soi-disant nature terroriste du FPLP.

Le fait est que le FPLP est membre fondateur et partie éminente de l’Organisation de libération de la Palestine (OLP) reconnue depuis 1974 par l’Assemblée générale des Nations unies comme le «seul représentant légitime du peuple palestinien».

Au-delà des petits détails de l’affaire qui nous concerne, la question centrale qui sous-tend dans toute cette question est l’insurmontable difficulté de trouver une définition du terrorisme qui réponde à l’exigence juridique fondamentale d’applicabilité générale. D’innombrables questions me viennent à l’esprit : peut-elle être considérée comme terroriste la résistance contre l’occupation nazie pendant la Seconde Guerre mondiale? La lutte du peuple vietnamien contre l’envahisseur américain était-elle terroriste? Et celle du Congrès national africain contre le régime d’apartheid en Afrique du Sud? Ou celle du peuple algérien contre l’occupation française?

Les exemples historiques sont presque infinis et la tentative de donner au vainqueur ou au plus fort le droit de décider qui est un terroriste, comme le prétend l’État d’Israël, va à l’encontre du fondement même du droit international. Cela a été reconnu dans des centaines de résolutions de l’Assemblée générale des Nations unies, qui a toujours affirmé la légitimité de la lutte du peuple palestinien.

Le procès contre nous, ainsi que les poursuites judiciaires contre les représentants du mouvement Boycott, Désinvestissement et Sanctions (BDS), cherche la criminalisation de la solidarité internationale avec le peuple palestinien et que les crimes quotidiens que le sionisme perpétue contre lui soient réduits au silence et impunis.

Elle vise encore non seulement la solidarité avec le peuple palestinien, mais aussi la solidarité internationale en général, comme en témoignent les ordonnances émises par la Cour qui donne suite à notre accusation. Les «signes de criminalité» qu’elle estime en nous sont basés sur la solidarité internationaliste exercée par Red Roja avec Cuba, avec le Venezuela, avec la Bolivie, avec le Sahara…etc (sic).

L’impérialisme euro-américain, à la recherche désespérée de matières premières bon marché, multiplie les extorsions et les agressions, essayant de les déguiser dans des interventions pour la défense des droits humains. L’aide humanitaire, l’aumône pour couvrir les horreurs qu’ils ont eux-mêmes créées ou le soutien aux réfugiés fuyant les guerres provoquées par «l’Occident», doivent passer par des ONG financées par leurs gouvernements, leurs banquiers et leurs multinationales.

Ce qu’ils essaient c’est d’extirper la solidarité politique, la prise de parti. Et cela signifie qu’il faut toujours s’opposer à l’agression de l’impérialisme et du sionisme, indépendamment de la qualité politique du gouvernement du pays attaqué. La solidarité internationaliste se situe aux antipodes de la charité, dans la mesure où elle considère la lutte contre l’oppression et l’injustice partout dans le monde comme sienne.

Et c’est surtout à nous que cela nous incombe ; nous, les peuples de l’État espagnol, qui avons eu le privilège d’expérimenter de première main le plus grand exemple de solidarité internationaliste, strictement politique, que l’humanité ait vécu : les Brigades internationales. Avec elles sont venus des milliers de jeunes hommes et de jeunes femmes du monde entier, prêts à donner leur vie contre le fascisme. Des Arabes sont aussi venus, en particulier des Palestiniens, ainsi que de nombreux Juifs fuyant les persécutions nazies dans leur pays.

La chose la plus importante qu’elles et eux ont apporté à la lutte de la République espagnole contre le fascisme n’était pas l’appui militaire, tout comme il n’est pas l’essentiel le montant de l’aide économique apportée au peuple palestinien à travers Red Roja. C’est plutôt la constatation de ce que, dans une lutte inégale contre la tyrannie, ceux qui avec toute la légitimité la combattent, ne sont pas seuls.

L’arrivée des Brigades Internationales fut celle qui fit jaillir du milieu du peuple de Madrid, dévasté par les bombardements et écrasé par le sentiment de défaite devant l’avancée des troupes fascistes, la volonté inaliénable de lutte exprimée dans le cri «No pasarán».

Un peu de cette haleine doit continuer à parvenir chaque jour avec plus de force au peuple palestinien et à tous les peuples du monde qui résistent à l’impérialisme et au sionisme.


Traducción al francés de Red Roja

Source: https://blogs.publico.es/dominiopublico/29334/el-internacionalismo-es-terrorismo/

1 https://www.lavanguardia.com/vida/20170511/422503605320/denuncian-al-ayuntamiento-de-barcelona-por-la-conferencia-de-una-terrorista-palestina.html

[Cast/Ingl] El internacionalismo, ¿es terrorismo? / Is internationalism terrorism?

[Castellano]

Ángeles Maestro

29/08/2019

Recientemente la Audiencia Nacional nos ha imputado el delito de financiación del terrorismo a dos compañeras y a mí. Los hechos se produjeron en 2014 y 2015 cuando, con ocasión de brutales invasiones de Gaza por ejército israelí con terribles consecuencias de muerte y destrucción, Red Roja decidió solicitar aportaciones económicas para ayudar al pueblo palestino a través de una cuenta corriente instalada en su página web. Los hechos son los mismos que relata el documental “Gaza”, que recibió el premio Goya en enero pasado[1].

El pasado mes de junio el juzgado número 6 de dicha Audiencia denegaba el sobreseimiento de nuestra causa y se incoaba Sumario Ordinario, dado que encontraba “suficientes indicios de criminalidad”. Su pronunciamiento tuvo lugar con posterioridad a la presentación por parte de nuestra defensa de un documento que acreditaba el destino final de los fondos: la reconstrucción de instalaciones sanitarias derruidas en los ataques.

El argumento de la acusación ejercida por la organización israelí con sede en Nueva York, Lawfare Project, y aceptado por la Audiencia Nacional como indicio de criminalidad, era la entrega de la primera cantidad a la dirigente palestina Leila Khaled, a su vez miembro del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP). El fundamento es que dicha organización está incluida desde 2003 en un listado europeo de organizaciones terroristas, propiciado por EE.UU a raíz de los atentados contra las Torres Gemelas en 2001.

El citado listado no ha sido traspuesto a las legislaciones de cada Estado por lo que no hay ningún impedimento para que representantes de dicha organización actúen libremente en la UE. Así lo ha reconocido en 2017 la misma Audiencia Nacional, quien a través de la jueza Carmen Lamela, desestimó la denuncia de organizaciones israelíes contra la misma Leila Khaled y permitió su libre entrada en España. Esas organizaciones acusaban también al ayuntamiento de Barcelona, patrocinador de la Feria Literal en la que la dirigente palestina finalmente intervino, de los delitos de “integración en organización terrorista, colaboración con organización terrorista, apología y enaltecimiento del terrorismo, financiación de actividades terroristas, malversación de caudales públicos y prevaricación”.[2]Todo ello, basado en la naturaleza terrorista del FPLP.

El hecho es que el FPLP es miembro fundador y parte destacada de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) reconocida desde 1974 por la Asamblea General de Naciones Unidas como “único representante legítimo del pueblo palestino”[3].

Más allá de los pormenores concretos de la causa abierta contra nosotras, el tema central que subyace en todo este asunto es la dificultad insuperable para encontrar una definición de terrorismo que cumpla el requisito jurídico primario de ser aplicable con carácter general. Innumerables interrogantes acuden a la mente. ¿Se puede considerar terrorista la resistencia contra la ocupación nazi en la II Guerra Mundial?

¿Era terrorista la lucha del pueblo vietnamita contra el invasor estadounidense?, ¿o la del Congreso Nacional Africano contra el régimen del apartheid en Sudáfrica?, ¿o la del pueblo argelino contra la ocupación francesa?

Los ejemplos históricos son casi infinitos y el intento de otorgar al vencedor o al más fuerte el derecho de decidir quién es terrorista, como pretende el Estado de Israel, contraviene el fundamente mismo del Derecho Internacional. Así lo ha reconocido en cientos de Resoluciones la Asamblea General de Naciones Unidas quien ha afirmado siempre la legitimidad de la lucha del pueblo palestino.

La causa que se sigue contra nosotras, al igual que los procedimientos judiciales abiertos contra representantes del movimiento Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS), persigue la criminalización de la solidaridad internacionalista con el pueblo palestino y que los crímenes cotidianos que el sionismo perpetra contra él sean silenciados e impunes.

Y se persigue, no sólo la solidaridad con el pueblo palestino, sino la solidaridad internacionalista en general, tal y como se refleja en los Autos emitidos por el Tribunal que lleva adelante nuestra imputación. Los “indicios de criminalidad” que estima en nosotras se fundamentan en la solidaridad internacionalista ejercida por Red Roja con Cuba, con Venezuela, con Bolivia, con el Sahara…etc (sic).

El imperialismo euro-estadounidense, a la búsqueda desesperada de materias primas baratas, multiplica las extorsiones y las agresiones, intentando disfrazarlas de intervenciones en defensa de los derechos humanos. La ayuda humanitaria, las limosnas destinadas a encubrir los horrores creados por ellos mismos o el apoyo a los refugiados que huyen de las guerras provocadas por “occidente” deben llegar a través de ONG,s financiadas por sus gobiernos, sus banqueros y sus multinacionales.

Lo que tratan de extirpar es la solidaridad política, la toma de partido. Y esto supone situarse siempre contra la agresión del imperialismo y el sionismo, independiente de la calidad política del gobierno del país agredido. La solidaridad internacionalista se sitúa en las antípodas de la caridad, en tanto que considera como propia la lucha contra la opresión y la injusticia en cualquier parte del mundo.

Y ello nos incumbe especialmente a los pueblos del Estado español que tuvimos el privilegio de vivir en carne propia el mayor ejemplo de solidaridad internacionalista, estrictamente política, que ha vivido la humanidad: las Brigadas Internacionales. Con ellas llegaron miles de jóvenes, hombres y mujeres, de todos los países del mundo, dispuestos a dar su vida contra el fascismo. También llegaron árabes, y en concreto, palestinos, y muchos judíos que huían de la persecución nazi en sus países.

Lo más importante que ellas y ellos aportaron a la lucha de la república española contra el fascismo, no fue el apoyo militar, al igual que lo esencial de la ayuda económica que llegó al pueblo palestino a través de Red Roja no fue su cuantía.

Fue la constatación de que, en la lucha desigual contra la tiranía, quienes legítimamente combaten contra ella, no están solos.

La llegada de las Brigadas Internacionales fue la que arrancó al pueblo de Madrid, arrasado por los bombardeos y aplastado por el sentimiento de derrota ante el avance de las tropas fascistas, la irrenunciable voluntad de lucha expresada en el grito de “No pasarán”.

Algo de ese aliento debe continuar llegando cada día con más fuerza al pueblo palestino y a todos los pueblos del mundo que resisten al imperialismo y al sionismo.

NOTAS

[1] La valiente dedicatoria de uno de sus directores Julio Pérez del Amo al pueblo palestino al recibir el premio Goya puede verse aquí.
[2] https://www.lavanguardia.com/vida/20170511/422503605320/denuncian-al-ayuntamiento-de-barcelona-por-la-conferencia-de-una-terrorista-palestina.html
[3] https://es.wikipedia.org/wiki/Declaraci%C3%B3n_de_independencia_de_Palestina

[Inglés]

Is internationalism terrorism?

By Ángeles Maestro

Translation: John Catalinotto


Aug. 29, 2019


Recently, the National High Court charged two compañeras and me with the crime of financing terrorism. The events took place in 2014 and 2015 when, on the occasion of brutal invasions of Gaza by the Israeli army with terrible consequences of death and destruction, [my organization] the Red Network decided to request financial contributions to help the Palestinian people through a current account installed on its website. The facts are the same as in the documentary film «Gaza,» which received the Goya award last January[1].

Last June, Court Number 6 of this High Court refused to dismiss our case and issued an Ordinary Summons, claiming it found «sufficient evidence of criminality.» Its pronouncement took place after our defense presented a document that proved the destination of the funds in question was the reconstruction of healthcare facilities destroyed in the attacks.

The argument of the accusation made by the New York-based Israeli organization Lawfare Project, and accepted by the National High Court as an indication of criminality, was the delivery of the first amount to Palestinian leader Leila Khaled, herself a member of the Popular Front for the Liberation of Palestine (PFLP). The rationale is that this organization has been included since 2003 in a European list of terrorist organizations. The U.S. had encouraged putting the PFLP on the list following the attacks on the Twin Towers in September 2001.

This list has not been transposed into the legislation of each EU member state, so there is no legal obstacle for representatives of this organization (PFLP) to act freely in the EU. This right was recognized in 2017 by the same National High Court, which, through Judge Carmen Lamela, rejected the complaint of Israeli organizations against Leila Khaled herself and allowed her free entry into Spain. 

These [Israeli] organizations also accused the Barcelona City Council, sponsor of the Literary Fair in which Palestinian leader Khaled finally participated, of the crimes of “integration into a terrorist organization, collaboration with a terrorist organization, apology and exaltation of terrorism, financing of terrorist activities, embezzlement of public funds and prevarication.” All of these charges were based on the alleged terrorist nature of the PFLP.

The PFLP is a founding member and a prominent part of the Palestine Liberation Organization (PLO), recognized since 1974 by the United Nations General Assembly as «the sole legitimate representative of the Palestinian people» [3].

Beyond the specifics of the case against us, the central issue underlying this whole matter is the insurmountable difficulty in finding a definition of terrorism that meets the primary legal requirement of general applicability. Countless questions come to mind. Can resistance against Nazi occupation in World War II be considered terrorist?

Was the Vietnamese people’s struggle against the American invader terrorist, or that of the African National Congress against the apartheid regime in South Africa, or that of the Algerian people against the French occupation?

The historical examples are almost infinite and the attempt to give to the victor or to the strongest party the right to decide who is a terrorist, as the State of Israel claims, contravenes the very basis of international law. This has been recognised in hundreds of resolutions by the United Nations General Assembly, which has always affirmed the legitimacy of the Palestinian people’s struggle.

The case against us, as well as the legal proceedings against representatives of the Boycott, Divestment and Sanctions (BDS) movement, aims to criminalize international solidarity with the Palestinian people and that the daily crimes that Zionism perpetrates against it are both silenced and unpunished.

And it persecutes not only solidarity with the Palestinian people, but internationalist solidarity in general, as it is reflected in the orders issued by the court carrying out the accusation against us. The «signs of criminality» that it considers us guilty of are based on the internationalist solidarity exercised by Red Network with Cuba, with Venezuela, with Bolivia, with Western Sahara…etc (sic).

Euro-U.S. imperialism, in desperate search of cheap raw materials, has multiplied its extortions and aggressions, and has disguised them as interventions in defense of human rights. Humanitarian aid − alms intended to cover up the horrors created by themselves or support for refugees fleeing wars provoked by the «West» − must come through NGOs financed by their governments, their bankers and their multinationals.

What they are trying to wipe out is political solidarity that takes sides [alongside the oppressed]. And always this solidarity means standing against the aggression of imperialism and Zionism, regardless of the political quality of the government of the country being attacked. Internationalist solidarity is located at the very opposite end charity, in that it considers the struggle against oppression and injustice anywhere in the world to be its own struggle.

And this is especially incumbent on the various peoples living within the Spanish State who had the privilege of living through, up close and personally, the greatest example of internationalist solidarity, strictly political, that humanity has experienced: the International Brigades [during the Spanish Civil War, 1936-39]. With them came thousands of young men and women from all over the world, ready to give their lives to fight fascism. Arabs also arrived, and in particular Palestinians, and many Jews fleeing Nazi persecution in their countries.

The most important thing that they contributed to the struggle of the Spanish republic against fascism was not the military support, just as the essential economic aid that reached the Palestinian people through Red Roja was not the quantity.

It was the observation that, in the unequal fight against tyranny, those who legitimately fight against it are not alone.

The arrival of the International Brigades was the one that pulled from the people of Madrid, devastated by the bombardments and crushed by the feeling of defeat before the advance of the fascist troops, the inalienable will to struggle expressed in the cry: “They shall not pass.”

Some of that gift of internationalist oxygen must continue to reach the Palestinian people and all the peoples of the world who resist imperialism and Zionism with more force every day.

NOTES

1] The courageous dedication of one of its directors Julio Pérez del Amo to the Palestinian people upon receiving the Goya award can be seen here.
https://www.youtube.com/watch?v=SGUilMU54dc
[2] https://www.lavanguardia.com/
[3] https://es.wikipedia.org/wiki/

InfoLibre: El boicot a Israel no es antijudío, el boicot a Sudáfrica no era antiblanco y Ángeles Maestro no es terrorista

Daniel Lobato @dlobatob

El 17 de mayo el Parlamento alemán aprobó una resolución que acusa de “antisemita” a la campaña por el Boicot a Israel (BDS) impulsada por la sociedad palestina. Lo que buscaba era acusar de judeofobia a este movimiento. Los palestinos son semitas, pero con esta manipulación de equiparar semitismo a judaísmo Palestina es desposeída incluso de categorías. Oriente es lo que Occidente decida que debe ser Oriente. En todo caso el Bundestag no legisló contra el boicot a Israel, pero su acusación de odio colisiona con la protección que la UE otorga al BDS.

El boicot a la Sudáfrica del apartheid no era un movimiento de odio contra las personas blancas sudafricanas. Todo el mundo tiene claro que era un movimiento contra la ideología de un régimen racista colonial, y que el boicot no buscaba destruir Sudáfrica ni destruir a las personas blancas que gobernaban. Era un movimiento por los derechos humanos de la población nativa africana y un nuevo pacto social para ese territorio.

De la misma forma, el movimiento por el Boicot, Desinversiones y Sanciones a Israel no es judeófobo. No es un movimiento de odio contra las personas judías de dentro o fuera de Israel. No busca destruirlas ni a ellas, ni a las personas que dirigen Israel. Al igual que con el régimen sudafricano, es una demanda de boicot al régimen israelí y a la ideología sionista y racista que lo sustenta. Busca que Israel acate la legalidad internacional y los Derechos Humanos para la población indígena palestina. Y esta lucha la comparten multitud de organizaciones y personas judías que apoyan el BDS, defienden la aplicación de la legalidad en Palestina y dicen que Israel y sus crímenes no representan el judaísmo. Reivindican que el antisionismo y el rechazo a la creación de Israel nació de la sociedad judía hace más de cien años.

A diferencia de Alemania, en España se defiende el derecho al boicot, tal como hace la UE. El Congreso de Diputados aprobó hace dos años el derecho al Boicot a Israel a propuesta de UP.  En el Parlament de Catalunya y el Ayuntamiento de Barcelona se han tumbado propuestas de criminalizar el Boicot a Israel, similares a la alemana, que habían sido presentadas por C’s. La diferencia es que en Alemania opera un sentimiento de culpa deformado que otorga impunidad a cualquier masacre que Israel pueda cometer. Tel Aviv utiliza los remordimientos europeos para otorgar a muchos partidos políticos un certificado de buena conducta pro-israelí, logrando que incluso la izquierda alemana se convierta en PEP (Progresistas Excepto con Palestina).

Los estados coloniales y su impunidad temporal

Durante unas décadas también el régimen surafricano vivió en la impunidad a pesar de las resoluciones de la ONU que acumulaba. Sólo a partir de 1975 los países europeos comenzaron su política de boicot a Pretoria. Casi 20 años de sanciones se necesitaron hasta que en 1994 se celebraron las primeras elecciones post-apartheid que ganó Mandela.

Igual que el período de impunidad sudafricano, llevamos más de siete décadas de impunidad israelí. Las resoluciones de la ONU y la legalidad internacional incumplida se acumulan y los Estados no han adoptado un boicot o sanciones contundentes contra Tel Aviv a pesar de que las pruebas del apartheid israelí crecen aceleradamente en informes de la ONUde la UE o con la aprobación de la racista Ley de Estado-Nación judía.

La historia nos muestra que los Estados coloniales que se desarrollan a expensas de la población nativa disfrutan de un período de impunidad a cargo de quien los crea: Occidente. Ya sea con Sudáfrica o Israel, durante ese tiempo de complicidad, Europa y EEUU se encargan de reprimir la solidaridad construyendo aberraciones legales: desde la reciente resolución del Bundestag hasta la acusación de terrorismo contra el legítimo derecho de resistencia de los pueblos y de quienes lo apoyen.

Finalizada la impunidad sudafricana, hoy nos avergüenza que Nelson Mandela continuaba siendo un terrorista en 2008 para EEUU, siendo ya presidente de Sudáfrica. El vergonzoso juicio contra Mandela y otros compañeros en que fue condenado a cadena perpetua es similar a los juicios con una tasa de condena del 99,7% que afrontan las personas menores y adultas en Palestina, y que desde hace años denuncia el Parlamento Europeo.

Cuando finalice la impunidad de Israel, dentro de unos años nos avergonzará que la exdiputada Ángeles Maestro y dos compañeras afronten un juicio en la Audiencia Nacional acusadas de colaboración terrorista por realizar una colecta económica con destino a la infraestructura sanitaria en Gaza, destruida en la masacre israelí de 2014.

También nos avergonzará que ocho personas defensoras de los DDHH afronten una petición de 4 años de cárcel en un juzgado de Valencia por cuestionar en las redes sociales la participación en el festival Rototom de un cantante estadounidense que apoya al ejército israelí y justifica sus masacres.

La complicidad occidental con Israel es más larga que con Sudáfrica porque los intereses ideológicos, mitológicos y geopolíticos son mucho más poderosos. Sostener un Estado “blanco” en Oriente Medio, con armas nucleares, con uno de los horrendos registros en DDHH del mundo, y que ejecuta una limpieza étnica continuada contra la población indígena, exige una sofisticada ingeniería en múltiples dimensiones: mediática, diplomática, militar, legal, social o económica.

Con esas herramientas y algunos clichés (“antisemita”, “derecho a existir de Israel”, invocaciones al Holocausto y al nazismo) que agiten la fibra del sentimiento de culpa europeo por la persecución histórica en este continente a las personas judías, se consigue la victimización de un Estado agresor y que los palestinos paguen la factura sin que les corresponda hacerlo.

Israel combate la crítica y el BDS con toda su maquinaria

Los lobbies sionistas en Washington o Europa actúan de centinelas para que esa maquinaria de impunidad funcione bien engrasada, impulsando resoluciones como la del Bundestag o demandando en los juzgados a las administraciones públicas españolas que han aprobado que sus contrataciones se realicen con empresas de países respetuosos de los DDHH y sin apartheid. A Israel no le preocupa incumplir los DDHH, le preocupa que le hagan boicot. Por eso también tiene el Ministerio de Asuntos Estratégicos israelí y el Mossad que se dedican a combatir el BDS y sus activistas.

La obsesión por blindar a Israel está provocando una colisión entre la legalidad internacional y las leyes nacionales como hemos visto entre Alemania y la UE. En EEUU se está tramitando una Ley para declarar que cualquier crítica a Israel o al sionismo sea catalogada de “antisemita”. Si se aprueba dará igual lo que Israel pueda llegar a hacer, que le otorga inviolabilidad. Incluso trabajadores públicos en EEUU están teniendo que acceder a sus puestos prometiendo lealtad a Israel. Como dice la congresista estadounidense Ilhan Omar “es increíble el tiempo que los líderes de Estados Unidos dedican a defender a una nación extranjera (Israel), incluso atacando los derechos de los estadounidenses a la libertad de expresión”. Inmediatamente  Ilhan Omar –siendo semita de origen somalí– fue acusada de “antisemita” por denunciar que a los ciudadanos de EEUU se les impone la lealtad a un Estado extranjero.

Esta histeria ha forzado a que el periódico The New York Timespida disculpas por una viñeta que representaba a Trump como un invidente guiado por un perro lazarillo con el rostro de Netanyahu. Los medios proísraelíes lanzaron la sobreactuación perfecta comparando el NYT con Goebbels, la propaganda nazi de los años 30 y acusando al periódico de buscar un nuevo Holocausto. El periódico retiró la ilustración y anunció que ya no publicará más viñetas políticas. Hace pocos días Israel forzó la dimisión del director del Museo Judío de Berlín por estar en contra de la resolución del Bundestag que abre este artículo.

La impunidad de Israel alimenta la judeofobia

En realidad, Israel con su victimización es quien se ha convertido en experta en ejercer el boicot desde hace décadas.

En 1993, el único líder superviviente del levantamiento del gueto de Varsovia contra los nazis, el polaco Marek Edelman, fue borrado del plantel de oradores en la conmemoración en Varsovia por el 50° aniversario. Aunque parezca increíble, el comandante del levantamiento del gueto de Varsovia no pudo hablar en el homenaje porque Isaac Rabin amenazó con boicotear el acto. El delito de Edelman era ser un judío que rechazaba el carácter colonial israelí, no aceptaba la apropiación sionista de la resistencia judía contra los nazis y defendía los derechos palestinos.

Los supervivientes judíos de los campos nazis defendieron el boicot a Israely también fueron tachados por Tel Aviv de “judíos que se odiaban a sí mismos”.

Si hay algo que alimenta la judeofobia es precisamente la impunidad de los crímenes israelíes y su actuación al margen de la legalidad internacional. La judeofobia crece porque mucha gente observa los esfuerzos de occidente en tapar a Israel. Y a su vez, mucha gente observa que para conseguir actuar como un sujeto forajido, Israel debe crear lobbies y grupos de presión que han vuelto a traer la imagen del “judío cortesano” cercano a los monarcas, al poder e influyente en las decisiones. Una imagen estereotipada que la sociedad judía siempre rechazó, pero que alimentó la judeofobia durante siglos, y que hoy Israel representa de nuevo. Precisamente el boicot a Israel que es apoyado por muchas organizaciones judías de base (no lobbies israelíes) va en la dirección de contrarrestar la judeofobia señalando al sujeto culpable y a su ideología.

El boicot a Israel no para de crecer. La represión legal al boicot tampoco para de crecer. Este enfrentamiento creciente entre uno y otro se resolverá inevitablemente con la victoria de los DDHH y el colapso de un artefacto racista insostenible que ocupa todo el territorio de Palestina y parte de Siria.

Hace mucho tiempo que se debió abandonar la retórica ficticia de los dos Estados, y asumir que el gobierno israelí gestiona bajo un régimen de apartheid y doble sistema jurídico-legal las vidas de un 51% de indígenas palestinos y un 49% de israelíes judíos. El enmascaramiento de esta realidad se realiza fragmentando a los nativos con “unos están en Gaza, aquellos son de Cisjordania, estos otros viven en Israel…”. A los millones de refugiados con derecho a retorno ni se les menciona. Pero intelectuales e historiadores israelíes saben que su Titanic va en ruta hacia el iceberg, y que en unas décadas Israel, como Estado supremacista etno-religioso, se habrá derrumbado. Que las personas nativas consigan plena igualdad no significará la persecución del que era grupo social privilegiado, excepto de quienes tengan que responder por sus crímenes. “Ese día se establecerá un nuevo pacto social entre todos los habitantes”, dice el periodista palestino Mussa’ab Bashir.

En ese momento se mirará hacia atrás y se verá quién estuvo en el lado correcto de la historia. Ángeles Maestro recaudando dinero para el sistema sanitario del gueto de Gaza, y personas, organizaciones e instituciones declarando su lucha contra el apartheid._______________

Daniel Lobato es activista en solidaridad con Palestina

El Salto: La solidaridad con Palestina no se criminaliza

Nines Maestro- Palestina
Nines Maestro- Imagen de ecopublicano.es

LUIS NIETO

PAZ CON DIGNIDAD

PUBLICADO2019-06-26 09:00:00

El juez, Manuel García Castellón, titular del Juzgado Nº 6 de la Audiencia Nacional, ha visto “indicios suficientes” para encausar a Nines Maestro y a otras dos compañeras por el envío de fondos al pueblo palestino, al mismo tiempo que ha dispuesto la apertura de Sumario ordinario por colaboración con un grupo “terrorista palestino”.

Los hechos se remontan a 2017, cuando pasa por Madrid Leila Khaled (dirigente del Frente Popular para la Liberación de Palestina – FPLP- y miembro de la Asamblea Nacional Palestina). La dirigente palestina había sido invitada a visitar Barcelona y Madrid y a estar presente en la Feria del Libro “Literal” en mayo de ese año, subvencionada, en parte, por el Ayuntamiento de Barcelona. A su paso por nuestra ciudad, Nines Maestro tomó contacto con Leila y le hizo entrega de 5.300€, que habían sido recogidos como donaciones entre la ciudadanía española mediante el sistema de crowfunding en una cuenta de la que las tres eran titulares. Dichos fondos iban destinados a apoyar la reconstrucción de infraestructura sanitaria en Gaza, dañada por los crueles bombardeos israelíes de 2014 y 2015. Otros 3.065€ fueron entregados a la Autoridad Nacional Palestina en Madrid.

La denuncia fue presentada en 2017 por dos asociaciones israelíes, la Asociación israelí de Ibiza (que se retiró posteriormente) y Lawfare Project Spain. Por dicho “delito” el juzgado solicita penas que van desde uno a cinco años de cárcel y una multa de 25.000€. Estas organizaciones sobresalen en sus ataques y denuncias contra destacados miembros de la solidaridad con Palestina y en concreto contra Nines Maestro, a la que tienen en el “ojo del huracán” desde 1997, año en el que era diputada de Izquierda Unida en el Congreso de los Diputados y donde votó en contra de una resolución que pretendía ratificar el estatus de Israel como socio comercial preferente con la Unión Europea y que fue votada favorablemente por casi todo el hemiciclo.

La denuncia nunca debería haber sido admitida a trámite, pues Leila Khaled es una dirigente palestina que ha venido a Europa en múltiples ocasiones invitada por instituciones oficiales de varios países europeos, por parlamentos nacionales y hasta por el propio Parlamento Europeo. Leila Khaled es parte de la Organización para la Liberación de Palestina que conforma la vanguardia del Estado palestino, el cual ha sido reconocido por 135 países e incluido como Observador en la ONU con el apoyo de 138 países. El que el FPLP haya sido incluido como organización terrorista en la lista de la Unión Europea se debe a las presiones de EE.UU. después del atentado a las Torres Gemelas, en septiembre de 2011.

Aparte de la connotación judicial, este caso tiene una connotación política que se basa en perseguir y amedrentar a todas aquellas personas y organizaciones que trabajan en la solidaridad con el pueblo palestino. Se acusan de terroristas a las organizaciones palestinas que se defienden del terrorismo del estado israelí y se deja actuar impunemente a un Estado que asesina, tortura e incumple todas las resoluciones condenatorias de la Organización de Naciones Unidas. No olvidemos que tal como decía Amnistía Internacional en 2016: «Israel se mueve en la impunidad tras la guerra de Gaza que durante 50 días asoló aquella parte del territorio palestino y causó sangre, destrucción, desolación y graves violaciones al Derecho Internacional. Dichas acciones dejaron 2.251 palestinos y palestinas muertas (551 menores de edad), 11.200 heridos, dañaron numerosos centros educativos y de salud e infraestructuras básicas como las redes de agua, saneamiento, la única central eléctrica existente y más de 18.000 viviendas que dejaron a 100.000 personas sin hogar».

Esta acción judicial organizada y dirigida por el gobierno israelí se enmarca en la ofensiva de dicho gobierno contra la solidaridad internacional. No olvidemos que en mayo de 2010, Israel atacó la “Flotilla de la Libertad” que estaba compuesta por seis barcos, asesinaron a 10 personas y decomisaron toda la carga humanitaria que llevaban. No debemos desconocer que, durante años, el ejército israelí ha destrozado infraestructuras básicas e incautado equipamiento financiado por la Unión Europea o algunos de sus países miembros sin que hasta hoy haya tenido repercusión alguna y recientemente sacó a subasta bienes educativos donados por la UE. Tampoco debemos ignorar que, en los últimos años, ha destinado millones de dólares y numeroso personal civil y militar para contrarrestar y demonizar al movimiento BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones) que, organizado por la sociedad civil palestina y de números países del mundo, pretende que la comunidad internacional aplique medidas coercitivas a Israel para que cumpla con el Derecho Internacional y los Principios Universales de los Derechos Humanos. Tal es así, que el Gobierno israelí está destinando mucho dinero para desprestigiar y encausar a sus dirigentes, acusándolos de antisemitismo y apoyo al terrorismo. Para ello crea ONGs o financia algunas ya existentes para que actúen en nuestros países.

TODAS Y TODOS SOMOS NINES MAESTRO

Nines Maestro somos todas y todos los que nos solidarizamos con la causa palestina y todos y todas hemos aportado dinero y tiempo para acompañar a Palestina en su lucha contra la Ocupación. El movimiento de solidaridad del Estado español no va a permitir que el gobierno israelí, a través de sus ONG sionistas, nos amedrante y esperamos que la Justicia española no se preste a tal sinrazón y en breve cierre la causa contra Nines y sus dos compañeras.